11 septiembre, 2019
Manuel Lino González (18 artículos)
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Ser fundamentalista ¿puede tener sentido?

La obra La fundamentalista aborda con tino y mesura uno de los grandes problemas de todos los tiempos, sociedades y hogares.

En Los INTANGIBLES estamos abiertamente en contra de los fundamentalismos, en especial el de quienes se oponen a la vacunas y ponen en riesgo a los niños; pero hay otros que resultan casi igualmente peligrosos. 

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Enero 2019.

 

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Por eso resulta curioso que la obra La fundamentalista, que se estrena esta semana y que de alguna manera hace tambalear esta posición, me resultara tan interesante, oportuna, importante… Creo que la palabra que estoy buscando es “útil”.

La “verdad” elusiva

Marcos (Luis de Tavira) es un sacerdote culto y de mente abierta que ha escrito libros y hasta encontrado un espacio en los medios para dar a conocer sus posturas progresistas; pero un día, después de 20 años de haberse alejado, Heidi (Aurora Cano) toca a su puerta. Heidi es la fundamentalista del título.

Heidi ha encontrado “la verdad” en la Iglesia de la Palabra Viva, que enseña a creer al pie de la letra lo que dice la Biblia, y llega a casa de Marcos para convencerlo de que está en el error y, así, salvarlo del Infierno (con mayúscula porque no es solo una forma de hablar, ella se refiere a la condenación eterna).

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Marcos es culto, lógico y mesurado; Heidi es fundamentalista. Foto: Cortesía Pilipala.

El punto de discusión es la Resurrección. Heidi está decidida a convencer a Marcos de que el cadáver de Jesús efectivamente recobró la vida y se levantó de entre los muertos. 

Marcos afirma que esa no es una verdad histórica, pero que eso no quita que sea una “verdad más alta” desde un punto de vista metafórico y, sobre todo, espiritual, y trata de explicárselo a Heidi con calma y lógica, como si ella siguiera siendo su “discípula”, como lo fue 20 años atrás… 

Porque esa era la relación entre ellos hacía dos décadas: ella iba saliendo de la adolescencia, a los 18 años, y él, su amigo, un sacerdote que rondaba los 40 y que se sentía atraído por ella.

Entonces, empezamos a sospechar que la resurrección de Cristo no es el verdadero motivo de discusión entre los personajes, o no el más importante.

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Marcos y Heidi tienen una historia de amor y desencanto y de poder y seducción. Foto: Cortesía Pilipala.

Balance de extremos

En la función de prensa e invitados es evidente quién creemos que tiene la razón con respecto a la verdad de la Resurrección: estamos a favor de la lógica y la verdad histórica; no de la postura fundamentalista.

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Pero si por un momento pensamos que el foco de La fundamentalista iba a cambiar a la historia personal de amor y desencanto, poder y seducción de los personajes, es porque no conocemos al autor… 

Y no, no lo conocíamos, el finlandés Juha Jokela ha hecho sobre todo series de televisión en su país, no tiene página de Wikipedia en español y la que está en inglés tiene solo cuatro frases.

Jokela logra fusionar de una manera balanceada los diversos temas de la obra; así, la postura fundamentalista de ella de pronto parece adquirir todo el sentido en términos de su vida personal, y el progresismo de él puede aparecer vano en su vida pública. 

Lo mismo sucede con la relación entre los personajes: Heidi quería salvarlo de irse al Infierno en la otra vida, mientras Marcos se obsesiona con rescatarla del infierno en que cree que vive en esta vida.

Predicar con la verdad

La obra, no he preguntado pero no puede ser casualidad, se estrena para todo el público hoy, 11 de septiembre, cuando se cumplen 18 años en que vimos como una postura fundamentalista ocasionó miles de muertes; desde entonces, la ceguera dogmática se posicionó como la gran amenaza mundial. 

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En La fundamentalista vemos disecada la polarización en la intimidad del teatro. Foto: Cortesía Pilipala.

Y sigue siendo la gran amenaza de este mundo, con un negacionista del cambio climático en favor de grandes intereses económicos ocupando la oficina más poderosa del planeta, con el movimiento antivacunas ocasionando muertes de niños por sarampión, con gobernantes por todo el mundo que imponen modelos económicos o posturas ideológicas (sean de izquierda o derecha) como si fueran irrenunciables leyes naturales…

Pareciera que todo eso está fuera de la esfera íntima de acción del teatro; pero no, porque las polarizaciones están también en las reuniones y chats de familiares y amigos. La creencia de que “si no estás de acuerdo con mis ideas estás en mi contra” arraiga cada día más profundo.

Esa intimidad de la polarización es la que vemos disecada en La fundamentalista, y tengo la impresión de que verla así, en escena, identificándonos con AMBOS personajes nos puede ayudar más que cualquier receta o discurso de apertura.

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El montaje de Ignacio García hace justicia a la obra de Juha Jokela. Foto: Manuel Lino.

Funciones:

Temporada: La fundamentalista se presentará de miércoles a domingo, del 11 al 29 de septiembre (salvo el domingo 15).

Horarios: Miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábados, a las 19:00, y domingos, a las 18:00.

Lugar: Teatro Salvador Novo del CENART, Av. Río Churubusco 79, col. Country Club Churubusco, Ciudad de México.

Manuel Lino González

Manuel Lino González

Estudié biología, música y creación literaria. Encontré trabajo como periodista. Estaba en contacto con todo lo que me entusiasmaba y, sin embargo, algo me faltaba. Entonces me di cuenta de que no me gustaban las paredes, fueran las del periódico o las que decidimos que existen entre periodismo y literatura, entre artes y ciencias, entre público y creadores, entre amigos y enemigos… Ahora estoy en una publicación donde, si no las derrumbamos, al menos vamos a explorar qué tan sólidas son. Se llama Los Intangibles.