15 enero, 2019
Manuel Lino González (15 artículos)
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Contra el sargazo, hongos comestibles

El sargazo que en los últimos años ha contaminado las costas de Quintana Roo puede servir como sustrato para cultivar un alimento nutritivo y saludable

CDMX, 14 de enero de 2019 – La crisis del sargazo en las playas del Caribe mexicano ha alcanzado de 2011 a la fecha enormes proporciones. Para dar una idea, el año pasado se gastaron 200 millones de pesos para retirar unas 100 mil toneladas de estas algas, y eso sin contar los esfuerzos que los hoteles hicieron por su cuenta.

Se estima que el problema , que tiene sus orígenes en los mares brasileños y su más probable causa en el desorden climático ocasionado por el calentamiento global, seguirá en aumento en los próximos años; hay que agregar que no es solo una molestia para hoteleros y turistas (que ya es mucho decir), sino que todo el ecosistema costero se ve afectado por la presencia del sargazo.

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Estudiantes limpian el sargazo en la costa de Yucatán / Foto: Alberto Valdéz para EFE

Ante eso, se hizo una convocatoria para aportar soluciones, y una de ellas, aún muy incipiente pero promisoria, fue presentada ayer a los medios: se trata de utilizar el sargazo como sustrato para que crezcan hongos comestibles.

La investigación fue dirigida por Daniel Martínez Carrera, del Colegio de Postgraduados Campus Puebla, y mostró que el sargazo es un excelente sustrato para crecer a una de las especies que más se consumen en la zona, tanto por la población local como por los turistas, la Pleurotus ostreatus; sus ejemplares son conocidos comúnmente como “setas”.

Los hongos ofrecen aun más soluciones

Esta investigación para tratar el problema del sargazo forma parte de una estrategia más amplia, encabezada por el Dr. Alfonso Larqué Saavedra (Coordinador de Agrociencias de la Academia Mexicana de Ciencias e investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán, CICY, y coautor del estudio) que busca diversificar las fuentes de alimentación en México de manera que disminuya el impacto medioambiental que tienen la agricultura tradicional.

En ese sentido, los hongos son una opción muy interesante por dos razones: La primera es que se ha encontrado que son alimentos nutracéuticos, es decir, además de ser una buena fuente de nutrientes, tienen propiedades anticancerígenas, antidiabéticas, antitrombóticas o antibióticas, entre otras.

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Setas comestibles / Foto: Gastronomadas

La segunda es que los hongos son los degradadores naturales de materia orgánica por excelencia; es decir que son los encargados de restaurar los componentes orgánicos al medio ambiente. De hecho, en el estudio se encontró que, después de la cosecha de las setas, queda un remanente de 76% del peso original del sargazo, residuos que se pueden reincorporar a las dunas costeras, servir como abono orgánico en cualquier tipo de cultivo o ser utilizado para la biorremediación de áreas naturales.

Por otra parte, destacaron tanto Larqué como Martínez Carrera en la presentación del estudio que se hizo en las instalaciones del Foro Consultivo Científico y Tecnológico en la Ciudad de México, la propuesta de cultivar hongos en la zona ayudaría a aliviar la dependencia que ésta tiene de la producción alimenticia del centro de la República, de donde obtiene cerca del 90% de lo que consume.

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Y por eso fuera poco, el cultivo de hongos requiere de muy poca agua. Se calcula que para producir un gramo de proteína de setas se requiere un litro de agua, mientras para hacer lo propio con la soya se necesitan 5.8; con el pollo, 14.7, y un gramo de proteína de carne de res necesita 515 litros de agua.

Primero, las prioridades

Si bien en el estudio se encontró que una tonelada de sargazo puede producir 114 kilos de setas, las cuales se venden en la ciudad de Quintana Roo a un precio aproximado de 80 pesos (cifra de diciembre del 2018), lo cierto es que aún falta mucho por hacer para que esta propuesta pudiera llegar a implementarse.

Aún falta, por ejemplo, saber cuál sería el costo de producción tomando en cuenta desde la recolección del sargazo hasta el transporte de las setas a los puntos de venta; por no mencionar la necesidad de ampliar aun más el mercado de este tipo de productos (aunque ha crecido más del 500% en las últimas dos décadas).

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Hongo en venta en distintos mercados / Foto: Concepto TV3

Con la idea de que sería posible tener desde una producción casera y familiar de hongos hasta grandes plantas de producción, Martínez Carrera comentó que se está pidiendo un fondo de 100 millones de pesos para hacer más investigación sobre el tema.

En la presentación, el ingeniero Víctor Alcérreca (director del Consejo Quintanarroense de Ciencia y Tecnología), tras felicitar a los autores de la propuesta y el estudio, comentó que no hay que olvidar que la llegada del sargazo a las costas del estado pone en peligro los 4 mil millones de dólares que entran al país por concepto de turismo (sin contar el turismo nacional), y que esta propuesta sería una solución parcial, que tienen que buscarse más propuestas, en especial las que impidan la llegada del sargazo, y hacerlo con un enfoque multidisciplinario.

Manuel Lino González

Manuel Lino González

Estudié biología, música y creación literaria. Encontré trabajo como periodista. Estaba en contacto con todo lo que me entusiasmaba y, sin embargo, me consideraba un científico, un músico y un escritor fracasados. Entonces me di cuenta de que no me gustaban las paredes, fueran las del periódico o las que decidimos que existen entre periodismo y literatura, entre artes y ciencias, entre público y creadores, entre amigos y enemigos… Ahora estoy en una publicación donde, si no las derrumbamos, al menos vamos a explorar qué tan sólidas son. Se llama Los Intangibles.